La ciudad supera las cinco convocatorias diarias de running clubs, según BCN Run Hub. El fenómeno atrae a cientos de corredores, muchos de ellos extranjeros.
Barcelona se ha convertido en un hervidero de running clubs, grupos de corredores que se organizan para entrenar en comunidad. Según Óscar Rabaldán, creador de BCN Run Hub, una plataforma que recopila información del sector, la ciudad registra más de cinco convocatorias diarias, de lunes a domingo, entre las 6 y las 24 horas. “Cada día nace un running club nuevo. Ya es difícil contabilizar cuántos hay”, asegura en una entrevista publicada por El Periódico.
El funcionamiento es sencillo: una o dos veces por semana, decenas de corredores se citan en un punto concreto para hacer un recorrido de entre 5 y 10 kilómetros. Al terminar, celebran el after run en un bar de la zona. Algunos clubes reúnen a unos 30 participantes, mientras que otros superan el centenar, con una paridad notable entre hombres y mujeres y perfiles que van del principiante al corredor experimentado.
El auge responde a un cambio en la forma de entender el ocio y la socialización. Hairo Hernández, del Running Club Barcelona (RCB), lo resume así: “Los jóvenes ya no están interesados en la fiesta. Ahora buscan nuevas iniciativas donde poder socializar”.
Los jóvenes ya no están interesados en la fiesta. Ahora buscan nuevas iniciativas donde poder socializar
Muchos clubes han convertido el running en una vía para impulsar la comunidad y favorecer la integración de nuevos residentes. Midnight Runners Barcelona, originario de Londres y presente en más de 19 países, reúne cada miércoles a más de 200 personas. Matías Saavedra, capitán del club, explica: “Aparte de ser un social train, queremos ser un espacio de inclusión para personas que acaban de llegar a Barcelona”.
Eduardo Burga, llegado de Perú hace seis meses, encontró en Saturnday Run Club un lugar donde sentirse acogido: “Cuando llegué a España, lo primero que busqué fue un run club. Me integraron muy rápido”. Omar Salido, también miembro, añade: “Para mí es fundamental crear un nuevo grupo de personas”.
El carácter internacional de Barcelona refuerza esta función social. En muchos run clubs, la presencia de extranjeros supera el 65 %, y el inglés se ha convertido en la lengua vehicular de los entrenamientos, como ocurre en el RCB o en Club Rodeo, cuyos responsables confirman que una parte importante de la comunidad son residentes internacionales y expatriados.
