La marca de pastillas de regaliz Juanola ha celebrado su 120 aniversario en Sant Quirze del Vallès, municipio donde fabrica desde 2005. La planta de Can Canals produce unos tres millones de cajas al año.
La marca Juanola ha celebrado su 120 aniversario en Sant Quirze del Vallès, el municipio donde produce desde 2005. El acto sirvió para repasar la trayectoria de una firma vinculada a la cura de la garganta y para reivindicar su arraigo local, según ha informado santquirzevalles.cat.
La compañía, propiedad de Angelini Pharma desde 1996, trasladó la producción al polígono Can Canals de Sant Quirze en 2005. La planta fabrica cerca de tres millones de cajas al año y mantiene la elaboración tradicional con regaliz, eucalipto y anís como ingredientes principales.
El director general de la compañía, Daniel Gheorghe, celebró el aniversario como el reconocimiento de una trayectoria construida sobre la confianza de varias generaciones y la capacidad de evolucionar sin perder los orígenes.
Juanola forma parte de la memoria de varias generaciones y continúa manteniendo aquella voluntad inicial: cuidar a las personas», afirmó la alcaldesa, Elisabeth Oliveras.
Oliveras añadió que para Sant Quirze es importante contar con empresas de valor añadido que producen, generan actividad y están arraigadas al territorio. La vocal de Industria del Colegio de Farmacéuticos, Meritxell Batet, destacó los orígenes del producto, que ejemplifica el espíritu de la farmacia comunitaria, arraigada al entorno y elaborando preparados para mejorar las afecciones del vecindario.
La historia de Juanola se remonta a 1906, cuando Manuel Juanola ideó las pastillas para tratar la tos y el dolor de garganta. La masa se aplanaba como lo haría un pastelero hasta obtener el grosor suficiente para cortarla en la característica forma de rombo irregular, y se vendía al peso en sobres de papel. En 1912 se convirtió en especialidad farmacéutica y en 1930 se expandió fuera de Cataluña.
Durante estos 120 años, la marca ha mantenido su pastilla más emblemática y ha incorporado nuevos formatos y productos para adaptarse a los consumidores. La pastilla negra de regaliz y la caja roja siguen siendo un símbolo que ha pasado de padres a hijos. La producción continúa en Sant Quirze del Vallès.
