El local de la calle de Alegre de Dalt, en Gràcia, ha pasado de KGB a Canela, Draco, Salma y ahora Mambo Jambo en pocos años. Los vecinos siguen reclamando el cierre y el desahucio sigue pendiente.
La antigua discoteca KGB, situada en la calle de Alegre de Dalt, en el barrio de Gràcia de Barcelona, ha vuelto a cambiar de nombre. A mediados de agosto, el local apareció con un nuevo cartel: Mambo Jambo. Es la cuarta denominación que adopta el establecimiento, según publica El Periódico. Antes había operado como Canela, Draco y, desde abril, como Salma.
El cambio de nombre se produce mientras sigue pendiente la ejecución de una sentencia judicial de desahucio solicitada por la propiedad del local, Núñez i Navarro. El contrato de alquiler con los responsables de la licencia finalizó el 31 de diciembre de 2024 y el juez fijó el desalojo para el 19 de febrero de 2025, pero los gestores lograron un aplazamiento que se mantiene hasta ahora.
En abril, cuando el local pasó a llamarse Salma, nuevos gestores tomaron las riendas del negocio. Uno de ellos, Santi Tallone, explicó entonces que el cambio de nombre buscaba transmitir tranquilidad a los vecinos:
Salma significa paz, tranquilidad, que es lo que nos proponemos en Alegre de Dalt: transmitir paz y tener armonía con los vecinos
Desde esa nueva etapa, los residentes reconocen que no se han repetido incidentes de violencia grave como el ocurrido en marzo, cuando se pudo ver un machete y una pistola durante una pelea multitudinaria. Sin embargo, un vecino de la zona señala que sí persiste el ruido en la calle, especialmente en las noches de verano en que acudió público a ver partidos del Mundial de fútbol de madrugada.
Los vecinos mantienen su reclamación de cierre y centran sus denuncias en que la licencia original, que correspondía a la familia Llobet, no puede ser utilizada por terceros. Consideran que se produce un fraude de ley por parte de los gestores de Mambo Jambo, antes Salma, Draco, Canela y KGB. Este diario no ha podido contactar con los actuales responsables del negocio para conocer el motivo del último cambio de nombre.
El Ayuntamiento de Barcelona ha recibido de forma periódica las quejas de los residentes por ruido y conflictos, y les han instado a actuar para que cese la actividad. Por ahora, el local sigue abierto y sin fecha definitiva para el desalojo.
