En septiembre de 2016, Barcelona estrenó su primera 'superilla' en el Poblenou. Una década después, el modelo se ha expandido y sigue transformando la ciudad.
En septiembre de 2016, Barcelona puso en marcha su primera 'superilla' en el perímetro delimitado por las calles Badajoz, Pallars, Llacuna y Tánger, entre los barrios del Poblenou y del Parc i la Llacuna del Poblenou. La iniciativa, que entonces dividió a los vecinos, cumple ahora diez años convertida en un modelo que el Ayuntamiento no ha dejado de replicar.
Los cortes de circulación, la pérdida de plazas de aparcamiento y el traslado de paradas de autobús fueron las principales quejas de los detractores. Quienes la apoyaban celebraban la recuperación del espacio público para peatones y ciclistas, así como una mayor calidad de vida en el barrio. Según publica El Periódico, el entonces presidente de la Asociación de Vecinos del Poblenou, Salvador Clarós, justificó el proyecto con estas palabras:
Queremos calles más habitables, con menos contaminación, menos ruido y mayor seguridad para los niños, y más espacios para los transeúntes y los ciclistas.
El objetivo inicial era pacificar la zona dando prioridad a peatones, bicicletas y transporte público, para hacer una ciudad más sostenible y ganar espacio para actividades ciudadanas. Janet Sanz, entonces concejala de Ecología, Urbanismo y Movilidad, ya avanzó que el sistema se extendería: "Mueren más de 3.500 personas al año por esta causa en el área metropolitana. Estamos cumpliendo las demandas europeas para reducir la polución. Ahora, el Poblenou ha ganado más de 8.000 metros cuadrados sin vehículos. A partir de enero construiremos más 'superilles' en el Eixample y, de nuevo, en Sant Martí", dijo en 2016.
Laura Esquius, estudiante de Arquitectura entonces, también lo valoró como un éxito:
Barcelona no puede ser una ciudad exclusiva para los coches. Si trazamos un mapa de zonas con vehículos, todo es de color rojo. Una 'superilla', en el fondo, recupera la idea de Cerdà de ganar espacio público para el disfrute ciudadano.
Diez años después, el modelo sigue expandiéndose. El Ayuntamiento trabaja en la remodelación de la primera 'superilla' del Eixample, en el cruce de Parlament con Borrell, con aceras diferenciadas de la calzada y siete tipos de árboles distintos. La previsión es que se inaugure en 2027.
