Barcelona nota la caída del consumo de alcohol en bares y restaurantes

El descenso del consumo de alcohol reduce la facturación de bares, restaurantes y ocio nocturno en Barcelona. El sector se adapta con menos cantidad y más calidad.

Jordi Martí
· 3 min de lectura

El descenso del consumo de alcohol reduce la facturación de bares, restaurantes y ocio nocturno en Barcelona. El sector se adapta con menos cantidad y más calidad ante una demanda que cambia.

El consumo de alcohol en Barcelona está cayendo y los bares, restaurantes y locales de ocio nocturno lo notan en la caja. La tendencia global de reducción se traduce en una menor facturación para los negocios de la ciudad, según publica elperiodico.com, y en algunos casos puede comprometer la supervivencia de establecimientos con márgenes estrechos. Distribuidores, patronales y empresarios buscan adaptarse a una demanda que pide menos alcohol y más calidad.

Un ejemplo de este cambio se ve en un restaurante de Barcelona con una estrella Michelin: solo cuatro de 21 comensales bebieron vino durante un menú degustación, mientras que la mayoría optó por agua. El sumiller dispone de más tiempo para explicar los vinos porque tiene menos trabajo.

Las discotecas y bares musicales llevan tiempo alertando de las dificultades del sector. Una nueva generación de jóvenes clientes sale menos y, cuando lo hace, bebe y gasta poco. Los datos del Ministerio de Sanidad correspondientes a 2023 muestran que el consumo de alcohol entre jóvenes de 15 a 24 años ha caído un 60% desde 2006. Solo el 17,9% de ellos bebe al menos una vez por semana, frente al 31,1% del conjunto de la población y al 48,4% de casi dos décadas atrás.

España es el país de la Unión Europea con mayor proporción de abstemios: un 33,2% no ha probado el alcohol en el último año, aunque sigue siendo el segundo en consumo diario por detrás de Portugal. En abril, el segmento del vino registró un descenso interanual del 6,1%. La cerveza también retrocedió por primera vez en la historia, con una recaudación un 3% inferior según la estadística de 2025 del Ministerio de Hacienda, y las bebidas espirituosas cayeron aún más.

El turismo aporta oxígeno al sector en Barcelona. "Sin turistas la situación sería mucho más preocupante, porque cuando están de vacaciones se permiten disfrutar, y además para ellos el precio del alcohol en España es barato", señala un veterano empresario del sector en el Eixample.

El consumo ha bajado claramente y cualquier restaurador de Barcelona puede confirmarlo, no solo entre los jóvenes, aunque ellos les afecta además por precio", afirma Salvador Vendrell, presidente de Barcelona Restauració.

Vendrell añade que no todos los establecimientos lo notan igual, ya que depende de su especialidad. La reducción de la tasa de alcoholemia permitida a los conductores y los controles también han influido en un consumo más responsable y en cambios en la demanda.

Los establecimientos de alta gastronomía son especialmente sensibles a este cambio: tienen costes de elaboración muy elevados y pierden ingresos en el capítulo de bebidas, necesario para su rentabilidad. No hay datos por municipios y los estudios más recientes de la Agència de Salut en Barcelona son de 2021, previos a esta tendencia.

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