La encasada, un pastel de queso fresco que se servía en Barcelona hace un siglo y que llegó a la mesa de Albert Einstein, corre el riesgo de desaparecer de los obradores.
La encasada, un dulce tradicional de Barcelona que ya se elaboraba hace más de cien años, se ha convertido en una rareza. Este pastel, hecho con queso fresco o mató, fue servido en la cena que el físico Albert Einstein compartió en la ciudad el 27 de febrero de 1923, según publica El Periódico. Hoy, apenas se encuentra en los obradores de la capital catalana y peligra su continuidad.
La encasada apareció en el menú de la cena privada que el ingeniero y político Rafael Campalans ofreció a Einstein en su domicilio durante la visita del científico a Barcelona, entre el 22 de febrero y el 1 de marzo de 1923. El menú, escrito en latín, bautizaba los platos con referencias científicas, como canelones a la Fizeau, habas a la Lorentz o faisán a la Minkowski. Entre los postres figuraba la Encasadae Furni Sancti Jacobi, es decir, las encasadas del Forn de Sant Jaume.
El documento original de aquella cena se conserva en el Fondo Esteve Terradas del Institut d'Estudis Catalans y ha sido estudiado por los historiadores Emma Sallent del Colombo y Antoni Roca Rosell. Según este estudio, el pastel lo fabricaba y continúa fabricándolo la Pastisseria La Colmena, en el distrito de Ciutat Vella.
