La jornada de huelga del profesorado ha tenido un seguimiento superior al 50% en Ripollet, según la asamblea educativa, que prevé un otoño caliente. La Generalitat, en cambio, habla de impacto mínimo.
La huelga del sector educativo ha arrancado este curso con un seguimiento desigual en Ripollet. Según fuentes de la Asamblea de Educación de Ripollet, más del 50% de los maestros secundaron el paro en más de la mitad de los centros de la localidad, mientras que representantes del personal educativo participaron en las protestas ante los Servicios Territoriales y en el corte de la C58 a su paso por Sant Quirze.
Tal y como recoge ripollet.cat, los centros más afectados fueron las escuelas. Gassó, Tatché y Tiana funcionaron con servicios mínimos, mientras que en la escuela Clavé y el instituto Can Mas el seguimiento rondó el 50%. En cambio, en las escuelas Escursell y Ginesta el apoyo al paro fue mínimo. Ante la incertidumbre, muchas familias optaron por no llevar a sus hijos a clase.
Los convocantes critican que el gobierno catalán no haya movido ficha durante el verano y pronostican un otoño “caliente” con la reactivación de las movilizaciones. Por su parte, fuentes del Departamento de Educación de la Generalitat aseguran que el impacto de la huelga ha sido mínimo.
Los sindicatos y asambleas educativas reclaman soluciones a los “problemas estructurales” y denuncian “ratios demasiado elevadas, falta de personal, recursos insuficientes para garantizar la inclusión, exceso de burocracia, infraestructuras deterioradas y centros que no reúnen unas condiciones dignas.
El alcaldable de Decidim, Josep Maria Osuna, mostró su apoyo a la movilización y reclamó una escuela “realmente inclusiva, con suficientes recursos, una bajada de ratios y contra los cierres de grupos”. Osuna también se refirió al conflicto educativo vivido en Ripollet con el cierre de Clavé y Escursell y destacó que “si continúan es gracias a la movilización de la gente y la implicación y solidaridad del conjunto de las escuelas públicas de Ripollet”.
La huelga se enmarca en un conflicto que continuará con nuevas movilizaciones si no hay avances en las negociaciones con la Generalitat.
