Varios ayuntamientos del Baix Llobregat implantan áreas de estacionamiento regulado en sus polígonos para ordenar el aparcamiento. Los trabajadores acceden a tarifas reducidas, mientras que el resto de conductores paga más y tiene límite de tiempo.
La falta de control en el aparcamiento de los polígonos industriales del Baix Llobregat ha llevado a varios ayuntamientos a pintar de naranja parte de sus calles para regular el estacionamiento. El sistema, que se extiende por la comarca, según publica elperiodico.com, busca poner orden en un espacio que había quedado sin gestión.
El modelo es similar en todos los casos: los conductores que acreditan trabajar en una empresa del polígono pueden estacionar todo el día con una cuota reducida, mientras que el resto se rige por las normas de una zona azul convencional, con límite horario y tarifas más elevadas.
Esplugues de Llobregat fue pionero con la implantación en el polígono del Gall, donde ya funciona desde hace un año con cerca de 450 plazas. Los trabajadores que demuestran su empleo allí pagan alrededor de 30 euros al mes, o 12 euros si optan por el pago semanal.
En Sant Just Desvern operan dos zonas de este tipo: una junto al Hospital Comarcal, destinada principalmente al personal del centro, y otra en Can Modolell. En ambos casos, la tarifa semanal ronda los 10 euros.
Otros municipios de la comarca están estudiando aplicar esta fórmula en sus propios polígonos en un futuro próximo, aunque aún no hay decisiones firmes.
El caso de El Prat de Llobregat, que estrenará su zona naranja en otoño, responde a una problemática distinta. En el polígono Mas Blau, donde tienen sede 150 empresas y que limita con el aeropuerto de Barcelona-El Prat, el objetivo no es tanto ordenar el aparcamiento de los trabajadores como frenar el uso abusivo del espacio público. La proximidad al aeropuerto ha convertido esas calles en un estacionamiento improvisado para viajeros que evitan el coste del parking oficial: dejan el coche, toman el metro y no regresan hasta días después. Además, operan negocios que ofrecen plazas de "aparcamiento vigilado" que en realidad son vehículos estacionados en la vía pública.
Para atajar esta situación, los empleados de Mas Blau podrán aparcar durante toda la jornada por unos 8 euros al mes. El resto de conductores tendrá un tope de tres horas diarias, a 1,25 euros la hora.
Fuentes municipales explicaron que las quejas de empleados que no lograban llegar a tiempo a sus puestos de trabajo impulsaron el proyecto de la zona naranja, con el que se buscaba "favorecer al máximo a los trabajadores".
No todos los trabajadores del polígono ven la medida con buenos ojos. Un grupo ha reunido ya cerca de mil firmas para pedir que el aparcamiento siga siendo gratuito para ellos, argumentando que son los que menos culpa tienen del problema que se pretende resolver.
La implantación de estas zonas naranjas en el Baix Llobregat se produce en un contexto de creciente presión sobre el espacio público en áreas industriales próximas a infraestructuras como el aeropuerto, y busca equilibrar las necesidades de los trabajadores con la regulación del estacionamiento.
